Malos hábitos

¿Por qué te vas ahora? Cuando ya estoy acostumbrada a tu dulce sonrisa, cuando ya me tienes hechizada bajo tu mirada. ¿Por qué me dejas así? Con la sed de hablarte y esa mala costumbre de lanzarte miradas furtivas de vez en cuando. No durará mucho, eso ya lo sé. La adicción de tenerte cerca, la obsesión por mirarte a los ojos y el placer de fundirnos en un abrazo como si no hubiera nadie alrededor. Así te vas, como si nada, como si nunca nos hubiéramos conocido, como si yo nunca te hubiera querido. Me dejas con el eco de tu risa resonando en mis oídos, con el fantasma de tus ojos observándome en la oscuridad, con el olor de tu colonia prendido en mi camisa y te me vas al infinito, donde yo no pueda alcanzarte.

Justo cuando ya estaba acostumbrada a estar contigo. Tu fantasma camina detrás de mí, me sigue a todas partes. Las mismas uniformes costumbres de recordarte, el mismo pensamiento repitiéndose en mi mente una y otra vez, mi amor vestido con el uniforme de tu partida. Te despreocupas pues ya no tienes nada en que pensar. Y yo mientras, sigo tratando de quitarme estos malos hábitos de pensar en ti.

Uniform