Margaritas

¿Me quiere?… ¿No me quiere?

Una margarita me dijo que su corazón pertenece a alguien más, una margarita me dijo que aún está tratando de olvidar. Ayer esa misma margarita me dio esperanzas y hoy me destroza el corazón. Rompe mis ilusiones con cada uno de sus pétalos, vuelve a repararlas con suspiros. Recoge mis lagrimas, se las lleva con el viento. Esa margarita ahora me dice que no puedo regresar, que su corazón está comprometido, hoy esa margarita me arranca los anhelos y se los guarda para ella.

La misma margarita que un día me prometió que todo iba a salir bien, el mismo jardín que susurraba su nombre. Margarita que me escuchó leer en voz alta los cuentos escritos en el fondo de mi corazón, que nunca abandonó las esperanzas de una película de romance. Hoy toma entre sus manos esas esperanzas y las lanza contra el piso. Un libro, una mirada. Una palabra, una sonrisa. Y a medida que la historia avanzaba, la cercanía aumentaba. Definiciones sin concretar, sueños sin aprobar y una eterna espera mirando el teléfono son lo que me queda.

¿Me quiere?… ¿No me quiere?

Veo su sonrisa en la soledad, sus ojos en la oscuridad. Escucho su risa en el silencio y me resuenan sus palabras mientras camino a casa.

¿Me quiere?… ¿No me quiere?

Porque yo sólo me siento en ese jardín, observando a mi alrededor y contando cada margarita que pierde la vida por él.

 

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Quién

Para ese pianista que no conozco.

¿Quién es el que hace cantar el piano al anochecer? El que con sus alegres melodías mejora mis tardes. ¿Quién es ese al que escucho tocar? El que con sus escalas pentatónicas aleja mi soledad, el que me hace compañía desde lejos, el que llena mis días de inspiración. ¿Será el de los ojos azules? O, ¿el de sonrisa brillante? Sus notas musicales tocan mi ventana y dejo atrás la monotonía de la rutina, no puedo olvidar la magia en sus interpretaciones. ¿Quién es ese que no me deja sola de noche? Quien sin conocerme, no me abandona cuando todas las luces se han apagado, ese que sólo conozco mediante la música, ese cuyo rostro no puedo ver.

Ingenioso e impresionante. Siempre recogiendo mis lágrimas con el trinar del piano, Va en crescendo su sonido cuando toca las teclas iluminado por la luz de las estrellas, sus dedos golpetean como el granizo cayendo en la ventana en medio del crepúsculo. La clave de SOL no logra definir todo lo que escucho cuando las teclas suben y bajan creando una atmósfera de paz. Dócil y suave. Siempre pienso en quién puede ser el que siempre me hace sonreír con sus ingeniosas técnicas, el único que ha logrado hacerme tararear mientras me pierdo en el pentagrama. Vehemente y apasionado. No dejo de preguntarme acerca del dueño de ese piano que acaricia mis oídos, las notas que llevo dentro de mi mente y la dulce melodía que guardo en el más profundo rincón de mi corazón.

pianista

Tomado de: url